Alem: cómo se pasó de polo nocturno a las actividades comerciales diurnas

Carteles de reserva, obras en construcción, instalación de comercios como carnicerías o de venta de artículos de decoración, son algunos de los cambios estructurales que hoy ofrece la tradicional calle de Playa Grande.

  La zona de Playa Grande comprendida por la calle Alem, entre Almafuerte y Roca, años atrás ganó visibilidad como centro de atracción nocturna con la instalación de más de 40 establecimientos denominados bares y pubs. Pero esa afluencia de público, en su mayoría jóvenes y adolescentes, y la degeneración de las actividades (eran bares pero se bailaba) generó malestar entre los vecinos que consideraron perdida la tranquilidad del barrio residencial.

Entonces, desde la Asociación Vecinos de Playa Grande pusieron manos a la obra para revertir la situación y recuperar algo de tranquilidad. El actual gobierno municipal recogió el guante y, junto a los frentistas, comenzó a trabajar en una solución para que la convivencia entre ambas partes fuera pacífica.

Así fue que, en octubre del año pasado, se promulgó la ordenanza 21.040 que rezonificó el área y ordenó que los edificios por construir sean de "planta baja y dos pisos";

la puesta en valor del "Portal y el muro perimetral externo del cementerio de La Loma"; "obras de infraestructura y equipamiento del espacio público del barrio Playa Grande", y pidió fomentar la protección de la masa forestal existente, en Alem y las calles adyacentes, entre otros items.

Pero el gran cambio, para la mayoría de los vecinos, se produjo con "la erradicación de los bares, aunque todavía quedan algunos, lo que permitió tener una vida más diurna", señaló a LA CAPITAL el integrante de la Asociación de Vecinos de Playa Grande, Carlos Carricart.

Mientras que algunos de los locales en los que funcionaban los bares están cerrados y desocupados, otros ostentan carteles de reservado y muchos fueron ocupados por nuevos emprendimientos, como casas de decoración, de venta de ropa para chicos, librerías, carnicería y una futura carnicería.

"Hay movimiento, tenemos una obra en construcción que serán oficinas, acá pondrán una librería y enfrente una pescadería", describió Carricart parado en la esquina de Alem y Formosa. A pocos metros de allí, casi llegando a Bernardo de Irigoyen, hace pocos días se instaló una empresa marplatense dedicada a la generación de software.

En ese sentido, pidió que "este cambio, que se manifiesta virtuoso, sea acompañado por las sucesivas administraciones municipales, que se entienda y aprenda de las dificultades y conflictos que implicaron el desarrollo de nocturnidad en sectores residenciales para no repetir el error".

Luz solar

En la esquina de Alem y Quintana inauguró, también hace poco tiempo, un local de ropa para chicos de conocida marca y en ese mismo conglomerado edilicio funciona el único cajero automático de la zona. "Lo que necesitamos -reconoció Carricart- es la instalación de alguna entidad bancaria y volver a replantar árboles, a forestar, porque ya casi no quedan árboles".

Así las cosas, el vecino sugirió el impulso de "un entorno equilibrado de un sector comercial inserto dentro de una zona claramente residencial, donde todos ganemos y se recupere un espacio, no sólo para quienes vivimos o desarrollamos nuestras actividades, sino para toda la ciudad".

Las casas de artículos de decoración y de prendas de vestir parecen ganar espacio sobre Alem, en dirección hacia Roca. Incluso aparecieron rubros, como una ferretería, impensados tiempo atrás.

El resultado del trabajo mancomunado, en la opinión de Carricart, permitió "mejorar la calidad de vida, ya que si bien sigue siendo una arteria comercial, desapareció el monorrubro y la actividad convive sanamente con los vecinos. No hay confrontación".

"Se nota un poco más de movimiento y la ordenanza impulsará más cambios, pero la mayor modificación fue dejar de encontrarte a la mañana con borrachos y cadáveres de botellas por todos lados", señaló Gabriela, de la inmobiliaria Velati, que opera en la zona desde hace 22 años y ostenta 44 años de experiencia en el rubro.

En la opinión de la operadora de bienes raíces, un cambio importante está relacionado con "las habilitaciones municipales, ya que antes eran sólo temporarias, entonces se instalaban un determinado tipo de negocio. Ahora están todo el año" y ejemplificó con la apertura, meses atrás, de la ferretería instalada sobre Alem a metros de Rodriguez Peña.

Si bien, a pesar del parate general de la actividad, hay cierto impulso en cuanto al alquiler de locales, los valores de las propiedades en la zona no sufrieron casi modificaciones y se "mantienen lógicos".

Algunos cambios ya se dejan ver, ahora los vecinos apuntan a seguir mejorando la calidad de vida, a tono con la calificación "residencial" que lleva el barrio.

FUENTE: DIARIO LA CAPITAL.- 

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